Tu cuerpo también Habla

En cualquier discurso o presentación que vayamos a exponer delante de una audiencia, sea grande o pequeña, existen varios ámbitos que requieren nuestra atención y preparación, como el texto que será el contenido de la presentación, ya que el tema que escojamos y las palabras que decidamos utilizar para exponerlo son de máxima importancia. Un tema o un aspecto de él que no sea interesante para nuestra audiencia o un lenguaje poco atractivo hará que nuestros oyentes desconecten a los 2 minutos de empezar.

Pero… ¿qué ocurre cuando nuestro texto es estupendo y después nuestro lenguaje corporal no acompaña?

Nuestro cuerpo también habla. Nuestros gestos y movimientos son interpretados por quienes nos escuchan incluso más rápido que nuestras palabras, y cuando no están en línea con lo que decimos hacen que nuestro mensaje se deprecie,  ya que una parte de nosotros, nuestro lenguaje corporal, puede estar lanzando un mensaje diferente al que pretendemos transmitir.

¿Por qué es tan importante el lenguaje no verbal?

Porque cuando hay concordancia entre nuestras palabras y nuestros gestos, nos aportan credibilidad, honestidad e infundimos confianza a la audiencia.

Por lo tanto, cuando hablemos ante el público deberíamos poner atención en qué mensajes emite nuestro cuerpo. Veámos algunos puntos con detalle.

MOVIMIENTOS

Desde que aparecemos en escena, yendo del lugar donde nos encontramos hacia donde vamos a hablar y viceversa, estamos comunicando. Caminar con un paso firme pero sin prisas, con postura erguida y los hombros hacia atrás transmite seguridad.

Nuestros movimientos durante el discurso serán diferentes según como sea nuestra presentación, el espacio disponible, si estamos detrás de un atril, o utilizamos audiovisuales. Podremos utilizarlos para mantener la atención del público e incluso enfatizar alguna parte concreta de nuestra exposición. Los oradores que se pasean incesantemente por el escenario pueden poner nervioso a quien les escucha y llegar a distraerlos. Tampoco se debe balancearse de un pie a otro: es un signo de nerviosismo.

Procura moverte suavemente y con moderación.

PRESENCIA

Según la postura que adoptes transmitirás diferente mensaje y mostrarás tu actitud: si te sientes cómodo, si estás seguro de lo que haces y dices y si controlas lo que tienes entre manos.

Así que revisa y practica tu postura mientras preparas tu intervención: los pies bien apoyados en el suelo; el cuerpo relajado, la espalda recta y los hombros hacia atrás (sin tensiones) que a su vez nos permitirá respirar con más facilidad, imprescindible mientras hablamos.

CONTACTO VISUAL

Es muy importante mantener el contacto visual con los oyentes, aunque frecuentemente vemos a oradores mirar al suelo, al techo o al infinito.

Sin embargo al mirarles directamente a los ojos ellos perciben la cercanía, interés y sinceridad del orador, con la consiguiente repercusión en nuestro mensaje.

Mantén tu mirada en una persona concreta durante unos instantes y con el siguiente pensamiento, pasa a otra, y a otra, sobre diferentes puntos de la sala, delante, al fondo y en los laterales, con movimientos suaves, como decía antes.

GESTOS

Son una potente herramienta para añadir valor a nuestro mensaje, favorecer la atención del público, transmitir emociones y enfatizar puntos específicos.

Todos gesticulamos cuando hablamos, aunque en unas culturas más que en otras. Lo hacemos de forma natural y espontánea, y lo ideal es que también sea así cuando hacemos una presentación en público, estudiando qué hacemos y cómo, ya que al hacerlos de forma inconsciente, no nos damos cuenta. Grabarnos con una cámara mientras practicamos y quitando el sonido nos ayudará a ver qué hacemos, cuándo, y cómo podemos mejorarlo para dar más valor y fuerza a lo que transmiten nuestras palabras, de forma natural. Existen tics como tocarse el pelo o la cara, o poner las manos en el bolsillo, y deben evitarse.

Si nuestra audiencia es multicultural hemos de tener en cuenta que lo que está bien visto en algunos países, no lo está en otros. Por ejemplo, en muchos países cuando se pone el pulgar hacia arriba quiere decir “muy bien” o “estupendo”. En otros como Arabia Saudí, Australia o Grecia es un insulto, incluso grave.

Trabajar el lenguaje no verbal mejorará tus habilidades de comunicación y enriquecerá tu mensaje, que calará más profundamente en quien te escuche.

 


Marina Latorre

Marina Latorre Ros

Es coach de oratoria, trainer y speaker.

Ayuda a profesionales y empresas a evolucionar en sus presentaciones, mejorando sus habilidades para hablar en público y preparar presentaciones que impacten.

Imparte conferencias y formación a colectivos y equipos de trabajo para mejorar su comunicación, gestionar los cambios de manera efectiva e impulsar el desarrollo tanto personal como profesional y el liderazgo

Encuentra mas informacion  sobre Marina en www.marinalatorre.com


 

 

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