Las fantasías sexuales son  representaciones imaginarias de tus deseos conscientes o inconscientes.

Las fantasías sexuales son representaciones imaginarias de tus deseos conscientes o inconscientes.

Si tu mente no deja de crear deseables y ‘picantes’ cuadros sexuales con tu pareja, es importante que los hables, para que, de estar de acuerdo ambos, puedas llevarlos al terreno de lo real.

Las fantasías sexuales son  representaciones imaginarias de tus deseos conscientes o inconscientes, las cuales tienen principalmente un efecto afrodisíaco. Su meta es enriquecer la relación sexual, con la deshinibición y expresión plena de tu sexualidad.

Si son correctamente ejecutadas, las fantasías sexuales pueden devenir en una gran excitación sexual, la cual hará que disfrutes al máximo del encuentro. Tanto hombres como mujeres las tienen, la única diferencia, es que ellos tienen menos pudor al contarlas y animarte a llevarlas a cabo.

Lo anterior es gracias a que la historia ha colocado al hombre como la parte dominante de la pareja, pero eso ha cambiado con el tiempo y la lucha por la equidad de géneros.

Es importante que sepas que al reprimir tus fantasías sexuales puedes situarte en un estado de frustración que, de no tratarse, se convertirá en síntoma de tu cuerpo inconsciente, explica el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud.

Según el experto, las fantasías sexuales tienen su origen en un deseo inconsciente reprimido, el cual se construye durante la infancia y adolescencia y refleja esas ganas de escapar de la presión social.

Freud señala en sus investigaciones que al sentirnos incapaces de llevar a cabo esas fantasías sexuales, ya sea por causas internas o externas, predisponemos el cuerpo y la mente a sufrir malestares.

Cuando la sociedad impone sacrificios en nuestra sexualidad, es posible notar las dificultades que tienen los seres humanos para sentirse cómodos, sobre todo porque estas inhibiciones son impuestas.

Las fantasías sexuales han experimentado una gran evolución durante el último tiempo. Así, los expertos en sexología afirman que, aunque cada quien fantasea con lo que quiera, debe prevalecer la calidad sobre la cantidad y señalan que estas nos ayudan a incentivar la vida sexual en pareja, al ofrecernos nuevas una alternativas para disfrutar.

Al reprimir tus fantasías sexuales puedes generar un estado de frustración que, de no tratarse, puede devenir en síntoma.

Sin embargo, si decides ponerlas en práctica la comunicación con tu pareja (así lleven poco tiempo), será clave.  Al ponerlas en práctica propiciarás un ambiente de complicidad con tu pareja, en el que los dos serán los protagonistas de la mejor película erótica: aquella que viene de tu imaginación.

Es importante que rompas las barreras culturales que te impiden ejecutar esas fantasías de manera desenfadada. Muchas veces, la idealización permite que la mente evite detalles que en la práctica harían de una fantasía algo muy difícil de concretar; pero recuerda que ‘la práctica hace al maestro’.

No permitas que el estrés o un bajón de ánimo frenen las ganas de poner en práctica tus fantasías sexuales. Experimente, disfruta y diviértete con tu pareja, incluso si aún llevan poco, pues esto moldeará el terreno para llegar a consensos, ya que las fantasías sexuales no pueden catalogarse de buenas o malas; pero recuerda que si se convierten en algo obsesivo, debes acudir con un experto que te ayude a sentirte plena y a gusto con estas.

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