Las segundas oportunidades en las relaciones de pareja recibe diversidad de opiniones: Dicen que segundas oportunidades nunca son buenas. Lo cierto es que las segundas oportunidades pueden funcionar y convertirse en relaciones duraderas y estables.

Las segundas oportunidades en las relaciones de pareja recibe diversidad de opiniones: Dicen que segundas oportunidades nunca son buenas. Lo cierto es que las segundas oportunidades pueden funcionar y convertirse en relaciones duraderas y estables.

El tema de las segundas oportunidades en las relaciones de pareja recibe diversidad de opiniones. En una conversación con tus amigas podrás escuchar de todo: “Donde hubo fuego, quedan cenizas”, “Las segundas oportunidades nunca son buenas”, “Si no funciona la primera vez, ¿por qué lo hará la segunda?”, etc.

Lo cierto es que las segundas oportunidades pueden funcionar y convertirse en relaciones duraderas y estables. Son muchas las causas por las que una pareja puede terminar con su relación y cada caso es diferente. Pero en cuanto a una segunda oportunidad, siempre es esencial que ambas partes pongan de su parte, que se intenten corregir los errores del pasado y lo más importante de todo, hay que saber perdonar.

Perdonar no es decir “lo siento, no volverá a pasar” o “perdón, me equivoqué”. Es algo que va más allá. Para perdonar de verdad a una persona, tienes que saber olvidar o al menos, no recordar constantemente el hecho que te hizo tanto daño. Hay que tomarse un tiempo para que un perdón sea sincero y darle una oportunidad al otro y a sí mismo para que todo funcione.

Es fundamental que no te engañes. Si aún tienes resentimiento, enfado e incluso sentimientos de venganza, no estás preparada todavía para perdonar y volver a retomar la relación. Es recomendable tomarse un tiempo, este dependerá del motivo de la ruptura, ya que por ejemplo, cuando se trata de una infidelidad se suele necesitar más tiempo.

Ambas partes deberán querer la segunda oportunidad. En los casos, en los que una de las partes ruega y llora por una oportunidad, la otra persona puede sentirse presionada y reiniciar de nuevo la relación, pero por lo general, estas relaciones siempre están condenadas al fracaso.

En todo caso el amor de los dos debe ser la motivación y en esta decisión no se deben tener en cuenta otros factores como los hijos, el qué dirán o la situación económica. Estas relaciones no terminan con final feliz y acaban siendo dañinas para ambas partes.

La decisión de retomar una relación debe ser de ambos, ya que cada uno tendrá que hacer un esfuerzo por rectificar y no volver a cometer los errores del pasado. Para muchos es mejor comenzar como al principio, como si de una relación nueva se tratase. Esto ayudará a que la primera parte quede en el pasado y se puedan corregir los errores cometidos desde el inicio.

No siempre se tiene que dar una segunda oportunidad. En ocasiones la otra la persona no la merece, el daño hecho no se puede olvidar, o bien, se termina el amor. En estos casos, es mejor que cada uno retome su vida y es muy probable que encuentre la felicidad en otra pareja o incluso estando solo.

Personalmente, considero que las segundas oportunidades pueden terminar en relaciones duraderas y estables. La corrección de los errores del pasado, el saber perdonar, hace que las personas maduren y el vínculo que se crea con el que hemos considerado que es nuestra media naranja desde el primer momento es muy especial.

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