Duelo: Sanar las heridas después de que “la vida nos separe”

Cuando se trata de relaciones, es frecuente que el foco esté en aprender a conquistar, a seducir, a tener buenas citas… es decir, a “abrir” relaciones. También podemos encontrar guía sobre cómo mantener viva la pasión, comunicarnos mejor, adaptarnos cuando llegan los hijos o los cambios de otra naturaleza… es decir, a “mantener” relaciones.

Sin embargo, es muy poco lo que nos enseñan sobre las rupturas, los deterioros, las decisiones de decir “adiós”… es decir, sobre “cerrar” relaciones.  Debido a este desconocimiento y a nuestra incompetencia, no lo hacemos o lo hacemos mal.

Una relación puede cerrarse sin necesidad de acabar con quienes se dicen adiós, sin desconocer el valor de la historia, sin generar heridas infectadas por la rabia o por el miedo tanto en la pareja como en los hijos y en esos otros que son parte de la relación, aunque no de la pareja (las familias y los amigos).

Que una relación termine no significa que se cierre. Cerrar, completar una relación es un proceso que elegimos hacer.

¿Qué es el duelo?

El duelo es el conjunto de acciones que realizamos para sanar nuestras heridas: es un proceso amoroso porque es consciente. Sufrir por una ruptura o por el desamor no es hacer duelo, eso es sufrir.

El duelo, como el amor, es una elección.

El duelo, como el amor, es una elección. Esto significa que se trata de unas acciones que tú eliges y ejecutas. Es algo que haces, no que te pasa. Por eso requiere aprendizaje; necesitamos aprender qué acciones nos llevan a cerrar un proceso, a completar una historia.

 

Lo que necesitamos aprender para decir “adiós” y recuperar la alegría, la confianza y la paz

Relacionarte amorosamente con tu pareja o con cualquier otra persona es el resultado de actuar conscientemente. Esto significa que nos damos cuenta de qué pasa y, también, de cómo nos afecta eso que pasa; así decidimos qué hacer o qué no hacer. Claro, más fácil decirlo que hacerlo, especialmente en las relaciones de pareja.

Las historias amorosas tienen lo que toda historia tiene: retos, obstáculos, satisfacciones, tristezas, alegrías, tesoros encontrados…: aprendizajes. Y su destino no siempre es perdurar “hasta que la muerte nos separe”; a veces, la vida nos separa y el destino de la relación es deteriorarse y terminar. Ese proceso puede ser rápido o lento, visible o invisible…  Podemos vivirlo consciente o inconscientemente.

Pasos para el duelo:

  • La Aceptación

El primer paso del cierre amoroso de una relación es darse cuenta y aceptar. Tú no puedes elegir —decidir qué hacer y cómo— si no aceptas y distingues lo que pasa de lo que te pasa: los hechos de tus emociones y tus interpretaciones.

A veces, aceptar que la relación necesita terminar es lo más difícil. El miedo se convierte en la emoción que nos vincula al otro: miedo a la soledad, a perder estatus o comodidades, miedo a no volver a encontrar una pareja, miedo a lo que los demás piensen o sientan. Por lo tanto, aceptar qué es lo que sentimos y darnos cuenta de las ideas o creencias que nos hacen sentirlo es fundamental para comenzar un cierre amoroso.

  • Responsabilidad

El segundo paso es reconocer qué hiciste o no hiciste para generar el deterioro. Puede ser muy difícil dejar de culpar al otro para hacerte las preguntas que te ayuden a ver cuál fue tu papel. No hacerlo, sin embargo, te quita todo tu poder.

Mientras el otro sea el causante de tu infelicidad o tu felicidad, no tienes opciones, estás a merced suya. Asumir la responsabilidad es lo único que te permite transformar el dolor en aprendizaje, es la manera de encontrarle sentido a la historia. Cuando asumes la responsabilidad dejas de preguntarte ¿por qué pasó?, y empiezas a enfocarte en ¿para qué pasó?

  • Acción

Finalmente, eres tú quien puede recuperar la alegría, la confianza y la paz. Pero eso no pasa si te quedas quieta, dándole vueltas a la historia en tu cabeza.

Necesitas actuar: pedir ayuda a quienes sepan cómo acompañarte empáticamente. Informarte para ampliar tu manera de comprender lo que te pasa y ver cómo otros han transitado estos territorios. Sanar emocional, psicológica, física y espiritualmente: es muy probable que necesites el apoyo de algunos expertos para evitar que las heridas se infecten y vuelvan a abrirse.

 


Carolina Alonso  es Escritora y Conferencista. Profesional en estudios literarios y Magistra en Filosofía, Integrative Coach y Coach ontológica: aprendiz incansable de todos los medios para deshacer los obstáculos que nos permiten amar y expresar todo nuestro poder. Las relaciones verdaderamente amorosas y cómo restablecer las conexiones con uno mismo, con los otros y con la vida es de lo que Carolina ha investigado, escrito y enseñado durante 20 años. Conócela, escúchala y ponte en contacto con ella en www.carolinaalonsoc.com

 


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