Los abrazos son el mejor regalo que puedes dar y, por si fuera poco, ¡son gratis!

Los abrazos son el mejor regalo que puedes dar y, por si fuera poco, ¡son gratis!

¿A quién le gusta recibir un buen abrazo, especialmente cuando este viene por parte de un ser querido? ¡A todas! Los seres humanos tenemos la necesidad de tener contacto físico con nuestros semejantes. Más allá del individualismo imperante, somos una especie social y la cercanía con otras personas (o incluso con otros animales) nos hace sentir bien con nosotras mismas, nos hace sentirnos apoyadas, seguras y nos aporta calma y tranquilidad.

Está más que comprobado que las ventajas de un buen abrazo van más allá de las emociones subjetivas y tienen un efecto directo sobre nuestra salud, ¿suena bien?

¿Qué podemos obtener con un abrazo?

Primero de nada, los abrazos aumentan la autoestima. Desde que nacemos, todas las caricias y abrazos que recibimos nos marcan haciéndonos sentir queridos, especiales e importantes. Esto tiene un efecto directo sobre nuestro amor propio. No solo eso, sino que generan tranquilidad y seguridad.

Cuando las cosas van mal en la vida, los abrazos pueden ayudarnos a recuperar un pedacito de felicidad, dado que hacen que se libere serotonina (una sustancia química que funciona como neurotransmisor).

Además, tanto los abrazos como el contacto físico en general (como caricias o besos) reducen la producción de una hormona que se llama cortisol y que está relacionada con el estrés. Al disminuir, favorece la aparición de serotonina y dopamina, las cuales tienen que ver con la sensación de paz y bienestar.

Los abrazos nos rejuvenecen, puesto que estimulan el transporte del oxígeno a los tejidos del cuerpo, lo cual prolonga la esperanza de vida celular. Esto implica que, si las células no envejecen, ¡tú te mantendrás más joven!

Al estimular la circulación en los tejidos blandos, relajan los músculos y pueden aliviar dolencias.

Los abrazos, además, hacen disminuir el riesgo de padecer una demencia. Al estimularnos y aportarnos tranquilidad, devuelven el equilibrio al sistema nervioso y reducen las posibilidades de padecer demencia en el futuro.

¿Te parece poco? Pues espera, sigue leyendo, ¡que hay mucho más!

Según la investigadora de la Universidad de Carolina del Norte Karen Grewen, los abrazos con personas a las que queremos aumentan los niveles de oxitocina. Esta hormona es responsable de enormes beneficios para la salud del corazón y del sistema cardiovascular en general. Además, al liberarse la oxitocina y activarse unos pequeños mecanorreceptores que tenemos en la piel y que se llaman corpúsculos de Pacini, se recude la tensión arterial.

No solo mejoran el sistema cardiovascular, sino que los abrazos también favorecen al sistema inmunitario. Cuando damos o recibimos uno, se activa la producción de glóbulos blancos. Esto previene enfermedades y aumenta nuestras defensas, para que nos sintamos más fuertes.

En definitiva, ¡son todo ventajas! Los abrazos son el mejor regalo que puedes dar y, por si fuera poco, ¡son gratis! ¿A qué esperas para darle un abrazo a alguien? Estarás demostrando tu cariño, será bueno para ti y también para la persona que lo reciba.

Ponte ya a repartir abrazos sin miedo a la sobredosis.

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