Supermujeres: Marie Curie la historia de una pionera

“Madame Curie fue  una mujer sorprendente llena de talento, inteligencia, sencillez y carácter para lograr sus objetivos, pero al mismo tiempo era mujer entregada y no sólo a la ciencia sino al amor”.

Existen historias de mujeres que valen la pena rememorar por el gran legado que aportaron a la humanidad, por los valores con los que vivieron y el papel que representaron en su tiempo, tal es el caso de la siempre pionera Madame Curie, pues su historia engloba sacrificio, pasión, esfuerzo y lucha, pues fue la primer mujer obtener un Premio Nobel, la primera en convertirse en Catedrática de una importante universidad y una de las precursoras en los estudios  radioactividad, que junto con su esposo Pierre Curie, dedicó gran parte de su vida a investigar los efectos y beneficios de la radioactividad.

Maria Salomea Skłodowska-Curie nació un 7 de noviembre de 1867, en Varsovia, Polonia, territorio que en aquella época estaba ocupada por los rusos, la mujer de nombre impronunciable era llamada en casa como Marya o Manya. Desde muy pequeña Manya mostró gran interés por la ciencias y fue una alumna destacada en la escuela.

Pensar en Marie Curie es hablar de una mujer brillante en todos los sentidos, no sólo de la mujer inteligente que logró consagrarse a la ciencia como consecuencia de la gran pasión que le tenía a la física, sino en la mujer que logró solventar con diversos obstáculos para lograr hazañas que se volverían admirables como estudiar una carrera cuando en su país  Polonia, las mujeres tenían prohibido ir a la Universidad, por lo cual se trasladó a París, para estudiar Física en la Soborna, con el apoyo económico de su hermana mayor, a la que también Marie había financiado su carrera con un trabajo como niñera.

Con 24 años, Marie llegó  a la Soborna, siendo fácilmente ubicada entre los compañeros y profesores,  por su acento  polaco, su cabellera rubia ceniza, su rostro serio, el cual alguna vez mencionó Einstein, quien se percató que nunca sonreía en las fotos, pero fue su inteligencia lo que más destacó y diferenció  Marie de los demás.

Al terminar con honores su Licenciatura en Física, se inició en una segunda carrera: Las Matemáticas;  por lo cual poco tiempo había para pensar en salir con amigos de fiesta, enamorarse o casarse, pero tuvo que conocer al hombre ideal para una científica: un brillante científico que al igual que ella, estaba consagrado a la  ciencia, un  hombre tímido e inteligente que quedó perplejo al conocerla y escucharla hablar en términos científicos, que no dudó en pedirle matrimonio al poco tiempo de conocerla.

Era Pierre Curie, un brillante físico francés y académico de la escuela de Física, quien tenía 35 años y era 10 años mayor que Marie, como cualquiera podría suponerse, Marie al principio dudó de casarse por el cambio que supondría  en su carrera, sin embargo meses después de tratarlo más y conocerlo se dio cuenta que era el hombre con quien quería pasar el resto de su vida. Con las siguientes palabras Pierre le pidió  matrimonio a Marie: “¿Qué sería pasar la vida el uno junto al otro? Hipnotizados con nuestros sueños: tu sueño patriótico, nuestro sueño humanista y nuestro sueño científico”,le escribió Pierre en carta.

A pesar de ser científicos tan prodigiosos vivían de forma modesta pues no tenían tanto dinero y se dedicaban a trabajar  gran parte del día en el laboratorio de La escuela de Física, gracias a sus hallazgos descubrieron la existencia de dos elementos radioactivos, a los cuales llamaron Polonio, en honor al país natal de Marie y radio por la radioactividad, pero este estudio los llevó a ganar el Premio Nobel de Física en 1903, junto a Becquerel. Siendo Marie la primera mujer en ser galardonada con dicho Premio en 1903.

Madamme Curie tuvo que sortear el machismo de la época, el círculo científico era un campo de hombres y la llegada de una mujer causaba miedo, tal fue en 1911, cuando la Academia de la Ciencias rechazó la candidatura de afiliación de Marie. y  la  absurda campaña que se realizó en periódicos de derecha.

Madamme Curie fue  una mujer sorprendente llena de talento, inteligencia, sencillez y carácter para lograr sus objetivos, pero al mismo tiempo era mujer entregada y no sólo a la ciencia sino al amor. Era buena pues deseaba que su descubrimientos beneficiaran  a la humanidad y después de todo  lo logró, pues aquellos estudios  que comenzó en una laboratorio acompañada de su querido esposo Pierre fueron fundamentales para crear diversos tratamientos para curar el cáncer  técnicas para determinar la edad de objetos y usos en biología nuclear y genética.


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