Un truco extraño para evitar que las mujeres renuncien a su trabajo.

Todos conocemos el relato acerca de por qué las mujeres abandonan la fuerza laboral. Por ahora – después de décadas del «segundo turno«, cinco años después de que  Sheryl Sandberg nos pidió que nos “apoyáramos”, cuatro años después de que aprendimos «¿Por qué las mujeres todavía no pueden tenerlo todo» – La sabiduría convencional dice que los empresarios pierden a sus mujeres empleadas en sus 30 años porque esas mujeres deciden iniciar una familia, y necesitan una flexibilidad mayor que la que su lugar de trabajo está diseñado para concederles.

Bien, he aquí una sorpresa: Un nuevo estudio global de las mujeres en sus 30 años encontró que ellas no dejan sus puestos de trabajo debido a que están preocupadas acerca de las obligaciones familiares. Se van debido a que sus empleadores no les pagan y no las ascienden.

«Sorprendentemente,» se lee en el informe, «Se identifica que el hallar un trabajo mejor pagado, la falta de aprendizaje y desarrollo, y la escasez de trabajo interesante y significativo, como las razones principales por las cuales las mujeres dejan sus trabajos.»

Esto sólo es sorprendente si nunca has hablado con una mujer en sus 30s. La mayoría de las mujeres no tienen que ser exhortadas a preocuparse más por el trabajo o aplicar de manera más activa. Todas ellas se involucran totalmente– Sin duda alguna al respecto. El problema es que, con demasiada frecuencia, sus esfuerzos no son reconocidos, cultivados y compensados a diferencia de sus colegas masculinos. Esto a menudo se hace girar en un asunto complejo que algunas de las mentes más brillantes de las empresas estadounidenses se han esforzado por resolver – en lo que se refiere en materia de los casos de Corte Suprema y de la legislación contenciosa.

Pero la realidad es que, si usted es un empleador, puede conservar sus empleadas más tiempo y mantenerlas felices tomando sólo tres sencillos pasos:

  1. PÁGUELES MÁS A LAS MUJERES. Páguennos lo que se les paga a nuestros compañeros de trabajo masculinos que realizan trabajos similares. Páguennos lo suficiente de tal manera que si accidentalmente tuviera que enviar por correo electrónico a toda la oficina una hoja de cálculo que contiene el sueldo de todo el mundo, no le daría vergüenza. Páguennos lo que sabe que merecemos, aunque no hemos exigido. Páguennos lo que nos hemos ganado.
  2. PÁGUELES MÁS A LAS MUJERES. No asuman que queremos convertirnos en madres. Y si ya somos madres, no asuman que preferimos tener un menor número de horas o responsabilidades. Asuman, en todos los casos, que trabajamos duro y queremos dinero. Más dinero. Mientras sigamos presentándonos y haciendo bien el trabajo, y hasta que les mencionemos que necesitamos diferentes horas o una nueva asignación, sólo páguennos más. Y sigan pagándonos.
  3. PÁGUELES MÁS A LAS MUJERES. Háganlo. Ahora.

Ya que ahora que usted le está pagando a sus empleadas a la par con los hombres, vamos a echar un vistazo a lo demás que usted podría ser capaz de hacer para retener a las mujeres. Se podría trabajar con ellas para desarrollar sus habilidades y utilizar sus talentos en formas interesantes y significativas. Si eso parece demasiado tiempo y «gestión» para usted, no se preocupe. Puede por defecto incluso pagarles más dinero, y podría tener suerte y hacer que se queden un poco más. Todo lo que tiene que hacer es reconocer que el potencial de las mujeres es igual a la de los hombres. Sí, incluso si las mujeres en cuestión son madres.

Lo brillante de este plan de tres pasos es que, a pesar de que no es explícitamente acerca de las madres, da cuenta de la cuestión de exclusión. Si su preocupación principal es permitir que las madres permanezcan en la fuerza de trabajo, el pagarles más dinero resuelve ese problema, también. Para las parejas heterosexuales privilegiadas que conozco, en estos días la decisión acerca de cuál de los dos se queda en casa con los niños es fundamentalmente financiera. Si la posición de él paga más, lo que sucede normalmente, tienden a decidir que ella será quien deba quedarse en casa cuando el cuidado de niños es demasiado caro. Es una cuestión de género, pero menos debido a los roles en el hogar y más a la remuneración en el trabajo. La desigualdad salarial y las obligaciones de cuidado en realidad no son dos cuestiones separadas del lugar de trabajo que enfrentan las mujeres: son una y la misma.

El problema de la exclusión es, en otras palabras, un problema de dinero. Por supuesto que la biología juega un papel – las mujeres tienen más probabilidades de necesitar físicamente tiempo libre después del nacimiento de un niño. Pero si fueran compensadas de manera justa en todas las etapas de sus carreras, estarían en igualdad de condiciones con sus parejas y compañeros de trabajo, incluso después de convertirse en padres. Los permisos familiares garantizados y pagados para todos los trabajadores y entornos de trabajo flexibles podrían ayudar, también. Pero pagar más a las mujeres, a partir de su primer empleo en adelante, es un aspecto que cambiaría totalmente el juego.

En un estudio de graduados de Harvard Business School, hombres y mujeres fueron igualmente dirigidos por sus carreras durante sus primeros años en la fuerza de trabajo, y tanto hombres como mujeres poco a poco se volvieron más involucrados en sus vidas fuera del trabajo a medida que envejecían. La única diferencia fue que las mujeres tendían a puntuar «oportunidades de crecimiento profesional y desarrollo» incluso más importante para ellas que para los hombres- probablemente porque esas oportunidades demostraron ser más difíciles de alcanzar para las mujeres. El estudio también encontró que sólo del 40 a 50 por ciento de las mujeres se mostraron satisfechas con sus logros profesionales y oportunidades de crecimiento profesional.

Lo mejor de pagar más a las mujeres es que no sólo ayuda a los graduados de las escuelas de negocios. Durante años, las conversaciones sobre las mujeres que trabajan se han centrado en quienes tienen educación universitaria y la búsqueda de puestos de trabajo de prestigio. El gran hecho sobre el simple pago a las mujeres – a todas las mujeres – más dinero es que beneficia a los que se suelen quedar fuera de estos debates también. Esta estrategia innovadora funciona para asalariados por hora, así como lo hace para los ejecutivos corporativos, y cada mujer en el medio. La fórmula es simple. ¿Es una mujer? ¿Está a cargo de pagarle? Páguele más.

Articulo original en ingles de Ann Friedman encuéntralo dando click aquí.


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